LA HISTORIA DE LOS TRES AHUEHUETES
Sabías que el jardín que se encentra a lado derecho del ex convento era una huerta? Te apuesto a que no !! Y algo mucho más interesante es que los ahuehuetes que se encuentran en este sitio llevan consigo una gran historia.
El cronista basalenque, nos relata que la batalla que libraron las tropas michoacanas de Yuririapúndaro, en contra de las tribus atacantes en el año de 1588 se logró gracias a la valentía del indio ANTÓN TROMBÓN,(ministril de la parroquia y dueño de parcelas pertenecientes a la finca de Cuaracurio).
En uno de esos ataques las tribus chichimecas, hicieron varios prisioneros, entre ellos a la esposa de Antón Trombón, quien al regresar y darse cuenta, este indio cantor convocó a muchos de los agraviados y armándose de flechas, hondas y palos, se pusieron a seguirlos dándose cuenta que pasaban la noche en la barranca del capulín, la estrategia consistió en acercarse lo más posible, y al amanecer, antes de que se distinguieran bien los bultos de la gente, tocó el clarín y con alaridos los de Yuririapúndaro envistieron a los chichimecas que sorprendidos, emprendieron la huida pensando que se trataba del ejercito de Don Álvaro de Sosa, dejando todo lo robado.
Asi fue que Antón recuperó a su mujer, y pertenencias y así todos regresaron vencedores gracias a la astucia de Antón Trombón, y en memoria del aquel hecho tan trascendente, se plantaron en la huerta del convento TRES AHUEHUETES a los que denominaron ANTÓN TROMBÓN, MARÍA PACUECA Y EL NIÑO PERDIDO, ya que este matrimonio tenía un niño de pecho que en la revuelta se perdió y no fue recuperado.
Estos árboles fueron plantados en un lugar muy fértil, por lo que al través de los años, se pusieron muy frondosos y de gran altura, el pueblo les fue adquiriendo cariño, y por ser este sitio de esta huerta muy visitado, se escogió como símbolo del escudo de este lugar.
La noche del 30 de diciembre de 1909, fue incendiado el ahuehuete llamado ANTÓN TROMBÓN, el encargado de la huerta, un señor de nombre Ramón Molina, alias (Ligartúa), trataba de destruir los nidos de tlacuaches que estaban en una oquedad del tronco del árbol, por lo que lo rellenó de zacates y ramas secas, le prendió fuego extendiéndose con rapidez sobre el árbol, siendo inútil todo esfuerzo para apagarlo, el árbol quedó destruido.
Estos ahuehuetes plantados en 1588 a la fecha en el año del 2015 tienen 427 años de edad, ahora, solamente están en pie los troncos ya secos de MARÍA PACUECA hacía el oriente y el NIÑO PERDIDO hacía el poniente quedando como vestigio histórico de aquellos tiempos y que han servido para formar el escudo de Yuriria.
LOS ÁRBOLES CON HISTORIA MUEREN DE PIE, Y LLEVAN UN MENSAJE, PORQUE SUS TRONCOS SON FORTALEZA Y SABIDURÍA.
