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Conciencia

Hoy más que nunca se precisa que los ciudadanos estemos convencidos que la participación en la política es fundamental, ya que estamos viviendo transformaciones que nos inducen no sólo a elegir el representante capaz de construir un buen gobierno para “todos”, sino a participar en procesos de consulta popular donde la sociedad exija el que el sentido de la política sea la libertad para realizar cosas en beneficio de las mayorías.

 

Según Hannah Arendt (1997) “la política es una necesidad ineludible para la vida del hombre, provee la subsistencia de la sociedad y asegura la vida del individuo”. En este sentido, la sociedad en general tiene su representante que debiera ser la sociedad civil concebida como aquél tejido social que influye con sus acciones en la política gubernamental, que si bien es cierto, su razón de ser está en el ámbito de lo social y no en el ámbito de la política, pero su acción genera formas de participación social que influyen en la política.

 

El problema fundamental es que si la política es algo necesario para la subsistencia de la humanidad, entonces ha empezado de hecho a autoliquidarse, ya que su sentido se ha vuelto bruscamente falto de sentido: por eso vemos que el egoísmo, la soberbia, el amor al dinero ha endurecido los corazones y nublado las mentes de quienes nos gobiernan, dando como resultado injusticias, corrupción, impunidad, narcotráfico, pobreza y mucha violencia (Butera, 2014). Para erradicar estos problemas es crítico que la sociedad participe no sólo con su voto, sino con mayor participación social que perfeccione el ejercicio de la política, mediante la promoción de las consultas populares que hagan que la política gubernamental se socialice cada vez más, arreglando el enjambre de problemas sociales que nos aquejan a todos, pero sobre todo a los más marginados.

 

La responsabilidad de la conducción de la política no solo atañe a los funcionarios de gobierno, sino también a la sociedad que con su voto elige al buen o al mal político, si nos informamos y tomamos consciencia sobre la elección correcta que permita la construcción de un gobierno verdaderamente democrático que luche por un México próspero donde todos gocemos del progreso y no sólo unos cuántos, será el comienzo hacia la construcción de un proyecto político de Nación basada en una constante participación ciudadana y en un buen gobierno que promuevan las acciones más cercanas a los ideales de equidad, igualdad y libertad.

 

 

 

Por María de Lourdes Cárcamo Solís

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