Lee y recomiéndame!
¿Alguna vez un Samana o un brahmán ha temido que alguien le pudiera robar su sabiduría, su devoción o su profundidad de pensamiento? No, pues es suyo, y sólo da lo que quiere dar y a quien quiere. Lo mismo, exactamente, pasa con kamala y las alegrías del amor. La boca de kamala es bonita y encarnada, pero intenta besarla contra la voluntad de kamala, y no disfrutarás ni una sola gota de la dulzura que sabe dar. Tú tienes facilidad para aprender, Siddhartha, pues aprende también esto: el amor se puede suplicar, comprar, recibir como obsequio, encontrar en la calle, ¡pero no se puede robar! El camino que te has imaginado es erróneo. Sería una lástima que un joven tan agraciado como tú, empezara tan mal.
Ayunar, esperar y pensar. Estas tres palabras me llevan inmediatamente a una cuarta, escuchar.
Quien haya leído a Herman Hesse, observara que esta cuarta no se encuentra dentro de la fraseología del texto original, pero no negara su existencia vital dentro de la novela. Y para quien aún no tienen el placer de adentrarse a la búsqueda del yo o de mis yoes ¡cuenta con una pista para contemplar el universo que se extiende frente a los ojos, dentro de nuestras manos, literalmente.
Iniciando con un astro llamado, Siddhartha del escritor Herman Hesse.
Novela espiritual e ideológica, perfecta para el hippie reivindicador del mundo que llevamos. Cuando aún creemos en un cambio de conciencia dirigida al bienestar espiritual, esta novela la encontraran interesante y reveladora, en un mundo hindú.
“Todo deseo ha sido satisfecho”, significado esencial para describir la novela que Hesse nos relata.
¿La mente sobre el cuerpo?, ¿la pureza sobre la maldad?, ¿la abstinencia sobre el deseo?, preguntas que cada uno contestará por experiencia propia y más sin embargo, coincide con una interrogativa común: ¿qué carajos hago con mi vida y cuerpo, más aun con mis pensamientos y actos?
En lo personal podre decir que me encanta la historia que vive con Kamala y que prefiero una Julieta de Sade a una Julieta de Shakespeare, y un Henry Miller a un Hesse, y no quiero con esto confundir al lector o echar abajo todo lo antes mencionado y recomendado. Creo firmemente que un ateo debería leer la biblia para saber con la base suficiente y tener una crítica severa acerca de lo que proclama como ideología. No creo en aquel la bondad inmaculada y pura sin antes haber probado el pecado y el vicio. Ignoro si con esto queden un poco más claros mis diálogos e ignoro si con el tiempo me reivindicare y quizá tome el sendero del Samana o cualquier otro que purifique mi alma, hasta entonces los dejo con esta recomendación.
Autor: Fabián Luna.
Fotografía: Pendiente
