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Un día charlando con un grupo de amigas, salió a tema de conversación el casarse; no recuerdo el cómo salió, pero el hecho de fue que estábamos esperando a un integrante de nuestro grupo porque nos reuniríamos en un café, y mientras esperábamos, no había nada mejor que hacer que hablar con honestidad.

Una de ellas realizo una pregunta retórica, que la mayoría de las mujeres está acostumbrada a realizarse, ya sea de manera interna o externa; la pregunta fue -¿Por qué son así?-, La personas en su mayoría ya sea género, masculino como femenino, suelen actuar por impulso, quizás por ese pasado prehistórico, cargado de necesidad de supervivencia; aquí una hipótesis que me surge de pronto a la cabeza es que  “QUIZAS SE ES INFIEL POR INSTINTO, PERO NUESTRAS RAZONES NO SIEMPRE NOS HACEN QUEDAR COMO … TONTO”.

            Explicar o tratar de dar un porque a estas conductas o acciones que encaminan a la infidelidad, seria arrojar respuestas carentes de lógica. Ninguna palabra, hecho o acontecimiento podría justificar dicha acción, puesto que a nadie le gustaría estar ni el silla

Por qué somos infieles?

de acusado, así como tampoco en el de la víctima.

 

¿Por qué entonces somos infieles? No tengo una respuesta concreta. Lo que es una REALIDAD, es que se trata de un precio que casi todas las parejas cruzan, tarde o temprano, y los resultados pueden ser inciertos: habrá finales felices y otros definitivamente dolorosos.  Esto dependerá de la paciencia que tengas para sobrellevar temas delicados como este, y que el orgullo no pese.

            Hay que detenerse a analizar la situación y los hechos que los llevo  a cometer tal acto, pero también hay que analizar si es saludable para ambas partes de la pareja, continuar o concluir con la relación.

Las relaciones pasan por varias etapas, maduran con el paso del tiempo, o se entorpecen y se rompen en el proceso y no necesariamente por infidelidad.

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